LIBRO ABIERTO: Descubren un entretenimiento que data de la época prehispánica
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* Miembro de la Asociación Israelí de Escritores en Lengua Castellana (AIELC).

* Miembro de Escritores Club (Agrupación de Escritores Independientes de Habla Hispana).

* Asesor de la Academia Filosófica Hebrea "Sinaí".

Mención de honor en el OCTAVO CERTAMEN NACIONAL Y TERCERO INTERNACIONAL DE CUENTO Y POESÍA JUNINPAIS2009 (Argentina), obtenida con el cuento "Viaje fantástico al bosque encantado".


Mención de Honor "Voz Hispana" otorgada por Ediciones Independientes MAR EN PROA (México), en calidad de finalista del Concurso de Cuento Breve, con "Dimensiones amorosas" y coautor de la Antología correspondiente.

Distinción recibida de C.I.C.L.A., Centro Israelí para las Comunidades Iberoamericanas, en la Universidad Hebrea de Jerusalém.

Uno de los ganadores del Concurso Internacional de Relato Latin Heritage Foundation, con el relato titulado: "Godo".

Dirección de correo electrónico personal del autor:

rudyspillman@gmail.com


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febrero 25, 2012

Descubren un entretenimiento que data de la época prehispánica

Descubren arqueólogos del INAH un “patolli” prehispánico

Notimex / Provincia



Es posible que este “patolli” (juego en lengua náhuatl), haya sido utilizado hacia 600-900 d.C. | Foto: Notimex

Campeche, Campeche.- Un tablero que fue usado en tiempos prehispánicos para jugar, conocido como “patolli”, fue descubierto en la zona arqueológica de Dzibilnocac, en esta entidad, durante trabajos de restauración realizados en la Torre Central del Edificio A1, por arqueólogos del Instituto Nacional de Antropología (INAH).

Se trata de un marcador esgrafiado de aproximadamente 50 centímetros por lado, con una cruz dividida en casillas, al igual que el marco que la circunda, que en conjunto suman 58 rectángulos de diversos tamaños, el cual fue descubierto en el piso de la segunda crujía superior de dicha edificación, informó hoy el INAH.

De acuerdo al arqueólogo Heber Ojeda Mas, del INAH, es posible que este “patolli” (juego en lengua náhuatl), haya sido utilizado hacia 600-900 d.C., en el periodo Clásico Tardío, cuando Dzibilnocac, nombre de ciudad que se localiza en la parte central de la región Chenes, tuvo su apogeo.

Detalló que dicho hallazgo se suma a otros similares ocurridos en el área maya, donde es posible que haya sido utilizado como un instrumento de adivinación.

El investigador del Centro INAH Campeche dijo que al igual que los ubicados en otros sitios mayas de México, Guatemala y Belice, éste se localizó al interior del recinto, donde habría sido difícil el acceso para observar el partido.

Por su parte, la experta Judith Gallegos Gómora, del Centro INAH Tabasco, y quien en su momento analizó un “patolli” descubierto en la Estructura VII de Calakmul, Campeche, explicó que este juego fue descrito en códices, así como por cronistas españoles, entre ellos, Diego Durán.

Al ver la afición que tenían los mexicas en el centro de México por él, este “patolli” fue prohibido, al considerarlo idolátrico y pagano, aseguró Gallegos Gómora.

No obstante, este juego maya, parece haber tenido una connotación más allá del juego o la apuesta, pues la forma del diseño se ha comparado con el “quincunx”, símbolo que representa esquemáticamente al universo.

A través de un punto central que se identifica con la Tierra, otros cuatro que coinciden con los puntos cardinales, y un marco que los limita y representa el cosmos; así como la cruz, que significaba movimiento.

En este sentido, “el número de casillas (57-58), donde se debían recorrer 52 por cada uno de los dos participantes, usando frijoles o tepalcates de forma circular, corresponde a un siglo pequeño de 52 años, mientras que las 104 casillas recorridas por ambos se identifican con la Gran Edad, momento en que coincidían los inicios de los calendarios solar y de 260 días”, apuntó la arqueóloga.

Agregó que la utilización de cinco fichas multiplicada por las 52 casillas a recorrer, sumarían 260, número que coincide con los días que componían una especie de almanaque donde se pintaban los diversos signos del calendario adivinatorio, que sólo podía ser manejado e interpretado por especialistas en temas religiosos y matemáticos.

Lo anterior, en base en la evidencia, del “patolli”, que surgió en la zona maya durante la época en que ocurren influencias de culturas prehispánicas del Altiplano, y su uso se extendió hacia el periodo Clásico Tardío.

La arqueóloga Judith Gallegos anotó que existen más de una veintena de este tipo de tableros, distribuidos en sitios como Becán y Río Bec, en Campeche; Palenque, en Chiapas; Maintzunun y Benque Viejo, en Guatemala, y en Tikal y Ceibal en Guatemala, que suelen encontrarse orientados hacia los cuatro puntos cardinales, y están trazados con sumo cuidado guardando la proporción en el tamaño.

Es muy factible, dijo, “que este tipo de patolli haya sido utilizado como un instrumento de adivinación, para conocer el futuro de los individuos, acontecimientos o quizá del pueblo en general, sería entonces un juego de adivinación ritual”.

Es importante mencionar que desde finales de noviembre de 2011 y hasta mediados de enero del año en curso, el Edificio A1, el más conocido del Dzibilnocac, fue sometido a trabajos de mantenimiento mayor, de manera que se liberó y restauró la fachada posterior de la Torre Central, y se consolidó el templo de la Torre Este.

Asimismo se cambiaron las cubiertas de los aposentos de la misma construcción, previo retiro de la mampostería en mal estado que provocaba la filtración de agua.

Al respecto, el arqueólogo Heber Ojeda detalló que durante la excavación en la Torre Central, se encontraron piedras decorativas, evidencia de que, al igual que la Torre Este, la más completa del conjunto arquitectónico, en su fachada tuvo un mascarón representando a la deidad maya Itzamná, dios del cielo.

Además, dijo, se localizó una escalinata en su lado sur (de la Torre Central) de 7 metros 60 centímetros de altura, la cual fue liberada y consolidada. Es probable que la escalinata originalmente haya formado parte de una pirámide que fue recortada, modificada y rematada con un templo”.

En el piso de este mismo edificio, donde se encontró el patolli, también se localizaron tres grafitis, y restos de pintura con motivos animales y vegetales.

Por otra parte, informó se ha logrado la consolidación de la estabilidad estructural de la fachada de la Torre Este, que presentaba el desprendimiento de sillares, mismos que se consolidaron, y con ello se le devolvió la estabilidad estructural.

Lo mismo sucedió con la Torre Oeste, en la cual se realizaron trabajos de consolidación del muro central de su templo superior, concluyó.

Fuente: PROVINCIA


de Helen Maran ¡VISÍTALO!

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